TODA LA CREACIÓN OBEDECE A UN NOMBRE
Filipenses 2:9 dice: “Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, le dio un nombre que es sobre todo nombre.”
Si el nombre de Jesús es sobre todo nombre; entonces es obvio que ese es el nombre de Dios mismo; pues no puede tener un nombre menor que el nombre de Jesús.
Es posible conocer a Dios, pero tener sólo una limitada revelación de Él. De hecho, para muchas personas es así. El problema es que no podrás vivir una vida más elevada que la que te concede el entendimiento y la revelación que tengas de Dios.
En el Antiguo Testamento, Dios se manifestó a su pueblo a través de distintos nombres. A Moisés le dijo: “Yo soy el SEÑOR (YHWH);y me aparecí a Abraham, a Isaac y a Jacob como Dios Omnipotente (El Shaddai). mas en mi Nombre el SEÑOR (YHWH).” (Éxodo 6:2-3)
Sin embargo, en el Nuevo Testamento, Dios se manifestó en el nombre de Jesús!
Éste es el nombre que nos ha sido dado. Toda potestad, poder, gloria y majestad han sido investidos en ese nombre. Sana a los enfermos, echa fuera demonios, resucita a los muertos y haz prodigios en ese nombre.
Ese nombre tiene toda la autoridad celestial. ¡Gloria a Dios!

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